%204.23.21%E2%80%AFp.%C2%A0m..png)
Las administradoras de fondos mutuos que no pertenecen al gremio aumentaron sus partícipes 22,6% durante el último año. Ese crecimiento fue más de tres veces el de toda la industria, según cifras de FinteChile a partir de datos de la propia Asociación de Fondos Mutuos.
Según la misma fuente, las series que se contratan exclusivamente por canales digitales pasaron de representar el 8% de los partícipes en 2022 al 19% actual. La distribución digital todavía convive con bancos y corredoras y ahí, precisamente, está el foco de la industria que nació mezclando finanzas con tecnología.
Es que las fintech chilenas están pasando de resolver necesidades puntuales a disputar una porción mayor de la vida financiera de sus clientes: dónde guardan su plata, cómo pagan, dónde invierten y, eventualmente, quién administra su jubilación. Frente a eso, bancos, corredoras y AFP apuestan a la amplitud de su oferta y a una relación de largo plazo. Pero la caída del Fondo E pone a las AFP en esa discusión con la confianza en juego.
Mientras tanto, un cambio está en pleno desarrollo. Racional, por ejemplo, nació para invertir. Ahora quiere que el sueldo líquido de sus clientes llegue a la misma app.
“Seamos directos: queremos ser la app principal donde la gente maneja su plata, y eso implica competir por esa relación”, dice Paula Macdonald, Head of Growth de la firma.
No es la única que está ampliando su perímetro. Global66, que comenzó con transferencias internacionales, ofrece hoy cuenta multimoneda, tarjeta y productos que generan rendimientos. Zesty compite con corredoras y administradoras por el inversionista retail. Y Fintual, que ya administra fondos y APV, trabaja para entrar a una de las industrias más tradicionales del sistema financiero: las pensiones.
El movimiento empieza a dibujar una etapa distinta para las fintech chilenas. Después de crecer resolviendo necesidades específicas, varias están intentando capturar una porción mayor de la vida financiera de sus clientes: dónde mantienen sus saldos, cómo pagan, dónde invierten y, eventualmente, quién administra sus ahorros para la jubilación.
Desde la banca también observan ese cambio. Paola Tastets, vicepresidenta de Soluciones Digitales y Productos de Scotiabank Chile, sostiene que con la Ley Fintech y las finanzas abiertas la competencia avanzará desde "quién posee la relación bancaria" hacia "quién consigue ser la interfaz financiera principal del cliente".
Ahí, dice, entrarán en juego cinco factores: la facilidad para iniciar una relación, dónde el cliente recibe sus ingresos y mantiene sus saldos, qué aplicación utiliza con mayor frecuencia, la personalización de la oferta y la confianza.
El proyecto de Racional muestra hasta dónde algunas fintech quieren avanzar. La compañía prepara Racional Money, una apuesta que busca ir más allá de la inversión. La idea es que el cliente pueda recibir su sueldo en una cuenta, mantener disponibles los recursos que necesita para sus gastos y hacer que el resto genere retornos o se conecte automáticamente con sus inversiones.
"Estamos dando el salto más grande desde que partimos: pasamos de ser una app de inversiones a querer ser el lugar donde la gente maneja toda su plata", afirma Macdonald.
La ejecutiva identifica una oportunidad en el dinero que permanece inmóvil en las cuentas corrientes y en la fricción que todavía existe para trasladar recursos desde una cuenta bancaria hacia una inversión. Racional quiere integrar ambos procesos.
La compañía reconoce, sin embargo, que no busca reemplazar toda la relación bancaria. Productos como el crédito hipotecario o las tarjetas de crédito continúan fuera de su foco.
La disputa está, por ahora, en otra parte: "cómo se mueve, se ordena y se invierte tu plata del día a día", señala Macdonald.
Global66 está avanzando en una dirección similar desde otro punto de partida. La compañía comenzó concentrada en transferencias internacionales, pero hoy combina una Cuenta Global multimoneda, tarjeta y productos que permiten obtener rendimientos sobre determinados saldos.
La expansión ya muestra escala. Durante el primer semestre de 2026, Global66 movilizó en Chile más de US$1.360 millones, un 74% más que en igual período del año anterior, y superó los 4,4 millones de transacciones, el doble que en el primer semestre de 2025.
Josefina Neut, directora comercial de Global66, asegura que para segmentos como freelancers que reciben ingresos en dólares o euros, viajeros y pymes vinculadas al comercio internacional la plataforma ya está comenzando a ocupar un rol más central.
“Estamos en una transición”, dice. Para algunos clientes, agrega, la firma todavía resuelve principalmente operaciones internacionales; para otros, ya es la plataforma donde reciben ingresos, los convierten, gastan y mantienen sus recursos.
La compañía busca ampliar nuevamente ese perímetro. A través de su filial Global81 US LLC obtuvo membresía como broker-dealer ante FINRA en Estados Unidos, lo que la habilita para desarrollar una oferta de acceso a acciones y ETF listados en ese mercado para clientes latinoamericanos.
En inversiones, Zesty identifica una dinámica parecida.
David Cosoi, CEO de la firma, sostiene que la empresa ha recibido traspasos desde otras corredoras y administradoras. Al mismo tiempo, reconoce que para otra parte de sus usuarios Zesty continúa funcionando como complemento de relaciones financieras tradicionales.
Su apuesta está en costos más bajos, una plataforma construida digitalmente y acceso a instrumentos que antes exigían montos mayores o procesos más complejos.
La frontera más exigente puede estar en el negocio previsional. Fintual está trabajando en un proyecto para constituir una AFP, iniciativa que todavía debe obtener las autorizaciones correspondientes de la Superintendencia de Pensiones.
Fernando Suárez, gerente general de Fintual AGF, plantea que se trata de una extensión del negocio que la firma ya desarrolla en ahorro e inversión. Desde 2018 participa en APV y, según el ejecutivo, una parte de sus clientes llevaba años solicitándoles entrar al sistema previsional.
Suárez identifica la tecnología propia como una de sus principales ventajas. Automatizar procesos, sostiene, permite operar con estructuras más eficientes, reducir costos y responder de manera más rápida a los clientes.
Pero también reconoce que entrar a pensiones impone exigencias distintas a las que enfrenta una aplicación de inversión. “Administrar pensiones exige funcionar bien todos los días, durante muchos años", afirma.
Por eso, Fintual está incorporando especialistas con experiencia en AFP. "Competir exige construir una institución confiable, con equipos, sistemas y controles capaces de sostenerla en el tiempo", agrega.
La confianza tomó especial relevancia durante los últimos días.
Entre enero y septiembre, el Fondo E, el de menor riesgo entre los actuales multifondos, acumuló una caída real de 10,39%. En el centro de la controversia quedaron las posiciones en derivados de tasas de interés mantenidas por las AFP, que amplificaron las pérdidas cuando el comportamiento de las tasas estadounidenses se alejó del escenario esperado por las administradoras. Las operaciones registraron pérdidas de valorización por unos US$7.700 millones.
La industria ha defendido que se trató de estrategias de inversión de largo plazo, mientras economistas y exautoridades han cuestionado la gestión de riesgo asociada a esas posiciones.
El episodio también abrió un flanco en la relación de las AFP con sus afiliados. Nicolás Glisser, socio y gerente general de Multiplica, uno de los proyectos que busca constituir una nueva AFP, cuestionó en una publicación en LinkedIn que su administradora no le hubiera enviado información explicando lo sucedido.
"Ni un correo. Ni un mensaje. Ni una explicación de lo ocurrido", escribió. Glisser sostuvo que no espera que una AFP garantice rentabilidades ni que los fondos nunca registren pérdidas. Su crítica apunta a la comunicación con los afiliados.
"Sí espero que me informe. Que me explique. Que me ayude a entender qué ocurrió, cómo afecta mis ahorros y qué alternativas tengo", señaló.
La crítica proviene de un actor que busca competir en la misma industria. Pero muestra uno de los atributos en los que los nuevos entrantes pretenden diferenciarse.
"Administrar fondos de pensiones también es administrar la confianza de las personas. Y esa confianza hay que ganársela todos los días", afirmó Glisser.
La ofensiva tiene límites que las propias fintech reconocen.
Cosoi, de Zesty, identifica entre las principales fortalezas de los actores tradicionales la confianza construida durante décadas, una base de clientes instalada y la posibilidad de integrar bajo una misma institución cuentas, créditos, seguros e inversiones.
Global66 coincide en que el crédito sigue siendo una barrera importante. Hipotecarios, líneas de crédito y financiamiento de largo plazo requieren capacidades que las fintech que hoy están ampliando su oferta no necesariamente poseen.
Scotiabank agrega otra dimensión: la capacidad de combinar canales digitales con ejecutivos y especialistas cuando el cliente enfrenta decisiones financieras más complejas.
"Las fintech suelen destacar por resolver muy bien necesidades específicas", afirma Tastets. Pero, plantea, una relación financiera cambia cuando el cliente necesita financiamiento, asesoramiento especializado, inversión, protección o gestión patrimonial.
Ahí los bancos defienden una ventaja basada en la amplitud de su oferta y en una relación que puede extenderse durante distintas etapas de la vida del cliente.
La regulación también puede modificar las condiciones de competencia.
Tras ser pospuesta por la CMF, en julio de 2027 está prevista la entrada en vigencia del Sistema de Finanzas Abiertas establecido por la Ley Fintech. Con autorización del cliente, otras instituciones podrán acceder a información financiera que actualmente permanece distribuida entre distintos actores.
Para Diego Veroiza, gerente gremial de FinteChile, esa portabilidad puede facilitar que nuevos proveedores compitan por clientes que hoy mantienen gran parte de su relación financiera en una sola institución.
Pero el gremio reconoce que persisten barreras. Entre ellas menciona el acceso a capital, los requisitos para obtener licencias y los costos que implica para compañías pequeñas cumplir simultáneamente con distintos reguladores.
La banca, por su parte, tampoco permanece inmóvil. Tastets sostiene que la aparición de nuevos actores ha contribuido a elevar las expectativas de los clientes en velocidad, simplicidad y experiencia digital, pero señala que los bancos también llevan años invirtiendo en esas capacidades.
Por ahora, las fintech no han reemplazado a los actores tradicionales ni existe evidencia suficiente para concluir que lo harán. Lo que sí está cambiando es el terreno sobre el que compiten.
La siguiente prueba será determinar cuánto de esa expansión logra transformarse en relaciones financieras principales y cuánto seguirá funcionando como complemento de bancos, corredoras y administradoras que todavía conservan escala, productos y confianza acumulada durante décadas. Sobre esto último, con todo, el episodio del fondo E también tendrá algo que decir.