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Históricamente, vender en línea en Chile exigía someterse a modelos de adquirencia (servicio financiero que permite a un negocio aceptar pagos con tarjetas) con altas barreras de entrada y costos hundidos que el retail terminaba absorbiendo. El impacto de este modelo en la rentabilidad es duro: según datos globales de conversión del Baymard Institute, cruzados con los reportes anuales de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), el abandono de carritos en el comercio electrónico ronda un 70% promedio, y casi un tercio de esa fuga de capital se explica por fallas, rechazos o fricciones en la pasarela de pagos. Cada segundo extra en el checkout castiga la conversión.
Hoy, la maduración de la Ley Fintec destraba este nudo estructural. El reloj regulatorio ya no es voluntario. La Norma de Carácter General N° 514 y sus modificaciones de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha fijado un cronograma estricto -que inicia en julio de 2027 y se espera que esté totalmente operativo en 2030- que obliga a las instituciones tradicionales a abrir su Interfaz de Programación de Aplicaciones (API por sus siglas en inglés), desmantelando el monopolio de la información bancaria y permitiendo a terceros iniciar transacciones de forma directa.
En la primera línea de esta transformación opera Khipu. Validando el impacto del modelo Cuenta a Cuenta (A2A), la firma tecnológica ha pasado de ser un actor de nicho a una infraestructura Esencial en la productividad país y que hoy procesa el equivalente al 1% del PIB chileno, según las cifras de volumen transaccional reportadas a la asociación gremial FinteChile.
Esta tecnología permite saltar la extensa cadena tradicional, devolviendo a los comercios hasta un 2% del margen de venta que habitualmente retienen las marcas de tarjetas y operadores, dinámica de costos que ha sido ampliamente documentada en los informes de mercado analizados por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC).
Entendiendo la complejidad del escenario, Ximena Rojas Prosser, vicepresidenta Legal y de Asuntos Públicos de Khipu, subraya que la discusión debe salir del nicho operativo, "El Sistema de Finanzas Abiertas no es un capricho tecnológico, es una política de Estado para desconcentrar el mercado. Durante mucho tiempo, las empresas, Pymes, y proyectos de innovación en Chile han estado cautivas de un ecosistema que le cobra peajes altísimos por el simple hecho de recibir el dinero de sus ventas. Lo que estamos impulsando desde Khipu es devolverle esa soberanía financiera al comercio, asegurando que la tecnología democratice el acceso y no genere nuevos monopolios", advierte la ejecutiva.
Para las empresas que recién inician actividades, esta desintermediación resuelve el problema más crítico de la supervivencia comercial: el flujo de caja. En lugar de enfrentar retenciones de capital de 48 a 72 horas, la adopción de herramientas plug and play —como links de cobro instantáneos, terminales digitales o módulos preconfigurados para plataformas como Shopify y WooCommerce— inyectan liquidez en tiempo real.
"El gran dolor del comercio, desde el más pequeño al más grande, hoy es la liquidez y la fricción. Cuando un pago falla porque el sistema asume un riesgo inexistente, el comercio pierde la venta y el cliente. Nuestra infraestructura ataca ese problema de raíz: mejora la tasa de conversión y pone la caja en el bolsillo del comercio de forma inmediata, saltándose los intermediarios", complementa Rojas.
El despliegue corporativo de Khipu durante este ejercicio también apunta a cerrar brechas estructurales en el ecosistema productivo. Su reciente alianza estratégica con la Comunidad Mujeres Emprendedoras responde a un diagnóstico duro del mercado financiero local: las fundadoras enfrentan históricamente mayores barreras y tasas de rechazo en el acceso al crédito comercial tradicional.
Al empaquetar y entregar infraestructura de cobro con conciliación bancaria automatizada y tarifas preferenciales, la compañía reduce la carga administrativa de estos negocios. Esta automatización operativa devuelve a las emprendedoras un activo irrecuperable: tiempo para concentrarse en su negocio en lugar de perseguir la facturación de la semana.
La innovación en los medios de pago dejó de ser un simple botón en una página web. En un escenario macroeconómico ajustado, las empresas que entiendan la infraestructura transaccional como una herramienta de conversión y caja estratégica serán las únicas capaces de rentabilizar la próxima fase del comercio digital en el país.